COMERCIO JUSTO

September 8, 2017

 

 

 

“A nosotros lo único que nos falta son las cosas materiales. Pero eso no nos convierte en pobres. Seremos pobres sólo cuando pensemos que ya no tenemos nada más que dar. Cuando seamos incapaces de compartir con los demás lo poco con lo que contamos”. Esto dijo Evangelina en una reunión de talleristas en la que se hacía un recuento de las actividades desempeñadas al cierre de año. Ella junto a sus compañeros, enseñan oficios diversos a quienes viven en zonas de alta marginación para que con éstos obtengan una remuneración extra para aliviar las carencias que les afectan. En su discurso, Evangelina agregó: “Cuando yo preparo mi bolsa de materiales en ella echo también mi corazón y la esperanza de poder brindarle a los demás la posibilidad de una vida mejor.”

 

El mercado como instrumento económico ha existido aún antes de la época griega y romana y se ha ido transformando en función de las circunstancias vividas en la humanidad. Desde guerras, rapiña e intermediarios entre los productos y el consumidor se llegó al llamado mercado lucrativo que en su modelo actual empobrece a los pequeños productores y campesinos que están en total desventaja ante los grandes que controlan los mercados del mundo en favor de la acumulación de riqueza y el crecimiento sólo de unos cuantos.

 

Existen tres sujetos que rigen la economía global: productores, intermediarios y consumidores. Los productores que más valor aportan al ciclo son los más explotados, son 2.000 millones de trabajadores del Tercer Mundo cuyo salario oscila entre uno y tres dólares al día. El consumo se da en el Primer Mundo, en el que se concentra el 80% del mismo en poder del 20% de la población mundial  (Espanica). El resultado de este modelo es la injusticia estructural.

La historia enseña que una sola familia o persona productora estarán siempre en desventaja contra el feroz mercado y que la oportunidad de enriquecerse se nulifica ante la competitividad y expansionismo de las empresas multinacionales.

 

Por esto, los ciudadanos debemos familiarizarnos con el término de “comercio justo” y luchar para que se integre a nuestra vida diaria ya que surge de una nueva relación, libre, directa y honesta que modifica el esquema económico incorporando a tres nuevos actores: los productores en vías de empobrecimiento, los consumidores responsables y los intermediarios sin fines de lucro.

Empezó en Europa a finales de los años sesenta cuando los problemas del Tercer Mundo no despertaban mucho interés, sin embargo aún así se inauguró la primera tienda solidaria en Holanda y en menos de dos años, ya se contaban con más de 120 tiendas de este tipo. Pronto las "sucursales" se independizaron para formar organizaciones nacionales. Hoy en día, existen organizaciones de comercio justo en diez países europeos, en Canadá, Estados Unidos y Japón.

 

En México, específicamente en Monterrey, comienza cada día con más fuerza el intento por concienciar a los consumidores de los beneficios de apoyar con sus compras, los productos derivados de un modelo de comercio justo, ya que, no sólo obtendrán mejores precios ellos en su pago por las mercancías, debido a la eliminación de intermediarios que elevan los costos, sino también, permitirá a los pequeños productores como Evangelina y sus grupos de trabajo, obtener el precio justo por sus productos, uno que les permita un nivel de vida razonable. Ella tiene razón, no se es pobre sino cuando se piensa que ya no tenemos nada más por dar.

grios@assesor.com.mx

 

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